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Lo que he aprendido sobre los padres al estar en la sala de partos como doula.

  • hace 4 horas
  • 5 min de lectura
padres en la sala de partos

Los padres a menudo se sorprenden a sí mismos en la sala de partos.

Una de las cosas que más me gustan de ser doula de parto es ver cómo las personas descubren fortalezas que desconocían.


La mayoría de la gente asume que me refiero a las madres cuando digo esto.

Y sí, lo veo claramente en las madres.


Pero también lo veo en los padres y las parejas.


He visto a padres entrar a la sala de partos nerviosos, inseguros y convencidos de que no tienen ni idea de lo que hacen.


Y unas horas después, están ayudando a su pareja durante las contracciones, defendiendo sus derechos en conversaciones difíciles y adentrándose en la paternidad de maneras que jamás imaginaron.


Esa es una de las razones por las que amo este trabajo.


No solo presencio el nacimiento de bebés.

También presencio el nacimiento de padres.


La fuerza silenciosa que los padres aportan al nacimiento

Cuando la gente piensa en el apoyo durante el parto, suele centrarse en la persona que da a luz.


Y con razón.


Pero a menudo hay alguien a su lado en cada contracción, en cada decisión y en cada imprevisto.


He visto a padres pasar horas dando masajes en la espalda, tomando de la mano, cronometrando las contracciones, trayendo hielo y ofreciendo ánimos.


No porque alguien les dijera exactamente qué hacer.

Sino porque querían ayudar.


A veces su apoyo es ruidoso y evidente.

A veces es silencioso.


Un apretón de manos.

Una mirada tranquilizadora.

Una presencia firme en una habitación que parece abrumadora.


Esos momentos importan más de lo que la gente cree.


La mayoría de los padres no se sienten preparados.

Aquí hay algo que tal vez te sorprenda.


Muchos padres me dicen que no saben qué hacer durante el parto.


Les preocupa estorbar.

Temen decir algo inapropiado.

Les da miedo quedarse paralizados cuando la situación se ponga intensa.


Y, sinceramente? Es normal.


El parto también es una experiencia nueva para ellos.


Pero una de las cosas más gratificantes es ver cómo esa incertidumbre empieza a desaparecer rápidamente.


He visto a padres que comenzaron el parto sentados en silencio en un rincón, convirtiéndose con el tiempo en el mayor apoyo para su pareja.


No porque de repente se convirtieran en expertos.

Sino porque aprendieron que estar presente es más importante que ser perfectos.


Lo que he aprendido sobre los padres en la sala de partos

Una de las cosas que me ha enseñado el parto es que los padres suelen ser mucho más capaces de lo que creen.


He aprendido que muchos padres tienen una paciencia increíble.

Sobre todo durante partos largos.


He aprendido que la compasión se manifiesta a menudo en cosas sencillas.


Acomodar las almohadas.

Rellenar las botellas de agua.

Tomar la mano de alguien durante horas.


He aprendido que la presencia emocional importa más que tener todas las respuestas.

Y he aprendido que a veces lo más fuerte que un padre puede hacer es simplemente estar presente.


Estar presente.

Mantener la calma.

Estar conectado.


Incluso cuando las cosas parecen inciertas.


Observando cómo los padres se adaptan cuando el parto no sale según lo planeado.

Algunos de los momentos más impactantes que he presenciado ocurren cuando el parto toma un giro inesperado.


Tal vez el parto se prolonga más de lo previsto.

Tal vez se requieren intervenciones.

Tal vez el plan de parto cambia por completo.


Esos momentos pueden ser emotivos para todos los involucrados.


He visto a padres lidiar con la decepción mientras apoyaban a su pareja.

Los he visto hacer preguntas profundas.


Defender a su familia.

Ayudar a su pareja a superar emociones difíciles.

Y seguir adelante incluso cuando las cosas no se desarrollan como se esperaba.


Eso requiere fortaleza.


No la que se ve a gritos.

La que se ve en silencio.


La que pasa desapercibida.


Los primeros días de la paternidad son una transformación en sí mismos.

El crecimiento no termina con el nacimiento. En muchos sentidos, apenas comienza.


Una de las cosas que más me gusta del apoyo posparto es ver cómo los padres aprenden a conocer a su bebé.


He visto a papás cambiar su primer pañal.

Su primer baño.

Su primer intento de envolver al bebé.

He visto a padres aprender a calmar a un bebé que llora.

Cómo apoyar la lactancia materna.

Cómo hacerse cargo para que su pareja pueda descansar un poco.


Y he visto cómo su confianza crece poco a poco.

Nadie empieza a ser padre sabiendo todo.


La paternidad se aprende en la vida real. Y es hermoso presenciarlo.


Lo que la paternidad me ha enseñado sobre el amor.

Si algo he aprendido estando en la sala de partos, es que el amor a menudo se manifiesta de forma distinta a como la gente lo imagina.


A veces, el amor se manifiesta en pasar la noche en vela.

A veces, en acompañar a alguien durante un parto difícil.

A veces, en cambiar otro pañal cuando estás agotada.

A veces, en dejar de lado tus propios miedos porque alguien más te necesita.


He visto a padres llorar al oír el primer llanto de su bebé.

Los he visto mirar a su recién nacido con total incredulidad.

Los he visto darse cuenta, en ese mismo instante, de que su vida acababa de cambiar para siempre.


Esos momentos nunca dejan de emocionarme.


Los padres que se quedan conmigo

Recuerdo muchos partos por el trabajo de parto en sí. Pero también recuerdo otros por los padres.


El padre que asumió un rol que nunca pensó poder desempeñar.

La pareja que nunca se separó de su ser querido.

El padre que me abrazó después y me dio las gracias entre lágrimas.

Los padres que estuvieron presentes, aunque imperfectos, pero con todo su corazón.


Esos son los momentos que perduran en mi memoria.


Una reflexión en el Día del Padre

El Día del Padre suele centrarse en celebrar a los padres después del nacimiento del bebé.


Pero como doula, he tenido el privilegio de ver a muchos padres comenzar a ser padres mucho antes.


Los he visto aprender.

Crecer.

Adaptarse.

Apoyar.

Defender.


Y amar de maneras que no sabían que eran capaces.


Así que este Día del Padre, quiero celebrar esos momentos íntimos.


Los momentos invisibles.

Los momentos en que personas comunes asumen roles extraordinarios.


Porque los padres también importan en el parto. Y es un honor presenciar esa transformación.


Apoyo para toda la familia

En Haven Place Doulas, creemos que el apoyo al parto no es solo para la persona que da a luz.

Es para toda la familia.


Apoyamos a familias en Boston y Massachusetts con educación, asesoramiento, apoyo durante el parto y atención posparto, diseñados para que ambos padres se sientan informados y seguros.


Porque el parto es un trabajo en equipo. Y todos merecen apoyo







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