La pregunta que cambió mi vida: "Quieres verme dar a luz?": La historia de una doula de parto
- 7 ago
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Hay momentos en la vida que no parecen cambiarlo todo mientras suceden.
Son solo conversaciones.
Una pregunta sencilla.
Un día cualquiera.
Luego, años más tarde, miras atrás y te das cuenta de que todo empezó ahí.
En mi caso, fue una pregunta que me hizo mi madre cuando yo era adolescente:
"Quieres verme dar a luz?".
La mayoría de la gente probablemente diría que no.
Yo ni siquiera dudé.
Mi respuesta fue sí.
Al mirar atrás ahora, no creo que ninguna de las dos supiera hasta qué punto esa pregunta marcaría el resto de mi vida.
Antes de esa pregunta, ya amaba el nacimiento.
Mucho antes de saber qué era una doula, me fascinaban el embarazo, los bebés y el ámbito médico.
Yo era esa niña que veía programas sobre medicina porque realmente quería hacerlo.
Me encantaba aprender sobre el cuerpo humano.
Sentía curiosidad por saber cómo funcionaba el embarazo.
El parto no me daba miedo.
Me fascinaba.
En aquel entonces, pensaba que convertirme en obstetra-ginecóloga era el único camino lógico.
Quería ayudar a traer bebés al mundo; simplemente aún no sabía cómo sería eso exactamente.
Entonces mi mamá me hizo una pregunta.
Tenía 14 años cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermana pequeña.
Un día, me preguntó si quería estar presente cuando diera a luz.
Para muchos adolescentes, probablemente ese sea el último lugar donde querrían estar.
Para mí...
Me pareció la mejor oportunidad del mundo.
No estaba nervioso.
No me sentía incómodo.
Estaba emocionado.
Quería verlo todo.
Quería entender cómo era realmente un parto, más allá de los libros y programas de televisión que había visto.
Así que, cuando llegó el día, allí estuve.
Ver a mi hermana llegar al mundo
Mi madre tuvo una inducción positiva, acompañada por una partera.
Vi cómo se desarrollaba el parto en tiempo real.
Vi la fuerza que requirió.
Vi el trabajo en equipo.
Vi los momentos de calma.
Y entonces...
Vi a mi hermana pequeña llegar al mundo.
Incluso tuve la oportunidad de cortar el cordón umbilical.
Es un momento que nunca olvidaré.
No porque fuera dramático, sino porque se sintió profundamente humano.
El parto no fue ruidoso ni caótico, como a menudo lo muestran las películas.
Fue poderoso.
Fue consciente.
Estuvo lleno de amor.
Y, de alguna manera, presenciarlo hizo que algo hiciera clic en mi interior.
Salí de esa habitación siendo diferente.
Cuando entré en aquella sala de partos, sentía curiosidad.
Cuando salí, supe que mi vida había cambiado.
A los 14 años, no podía explicarlo del todo.
Simplemente sabía que quería dedicar mi vida a ayudar a las familias en momentos así.
No sabía exactamente en qué carrera se convertiría aquello.
No sabía qué era una doula.
Y, desde luego, no sabía adónde me llevaría la vida.
Pero sabía que el parto se había convertido en algo más que un simple interés.
Se había convertido en parte de quien yo era.
Al mirar atrás, entiendo por qué ese momento fue importante.
A veces me preguntan cuándo supe que acompañar partos era mi vocación.
Por lo general, esperan que hable de cuando obtuve mi certificación,
o de cuando atendí a mi primera clienta,
o de cuando fundé Haven Place Doulas.
Pero, sinceramente...
Todo empezó mucho antes.
Comenzó con curiosidad.
Creció gracias a una experiencia inolvidable.
Y me acompañó a lo largo de los años.
Aquel parto me ayudó a comprender que dar a luz no se trata simplemente de recibir a un bebé.
Se trata también de apoyar a la persona que está dando a luz.
Se trata de crear un entorno donde las familias se sientan informadas, respetadas y cuidadas.
A los 14 años no tenía las palabras para expresarlo; ahora sí.
La pregunta sigue conmigo.
Han pasado más de 15 años desde que mi madre me hizo aquella sencilla pregunta.
Ahora he tenido el privilegio de acompañar más de 100 partos.
Me he formado como doula de parto y posparto.
He acompañado a familias a través de la alegría, la incertidumbre, partos largos, cambios inesperados y hermosos primeros momentos.
Pero de vez en cuando, recuerdo a aquella adolescente sentada en una sala de partos por primera vez.
No tenía ni idea de lo que le esperaba.
No sabía que algún día dedicaría su vida a apoyar a familias en crecimiento.
No sabía que fundaría Haven Place Doulas.
Solo sabía que había sido testigo de algo extraordinario.
Y, sinceramente...
Tenía razón.
El comienzo de mi historia como doula de parto
Al mirar atrás, me doy cuenta de que mi historia como doula de parto no comenzó con una certificación, un negocio ni siquiera con mi primera clienta.
Comenzó con la curiosidad.
Con decir que sí a una oportunidad que la mayoría de los adolescentes probablemente habría dejado pasar.
Con ver a mi madre traer a mi hermana pequeña al mundo.
Aquella pregunta cambió el rumbo de mi vida.
Hoy, cada familia a la que acompaño me recuerda por qué aquel momento fue tan importante.
Porque el parto nunca se trata solo del día en que nace un bebé.
Se trata de las personas, los recuerdos y los momentos que permanecen contigo para siempre.
Agradezco que aquella sencilla pregunta me haya traído hasta aquí.
Y agradezco aún más poder seguir respondiendo a mi vocación cada vez que una familia me invita a formar parte de uno de los días más significativos de sus vidas.




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