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Cómo ver a mi madre el parto cambió mi vida y me llevó a convertirme en doula

  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura
Cheyenne Bell, Doula El Parto

Desde que tengo memoria, me ha fascinado el parto.


No de una forma casual, del tipo "qué interesante".


Sino de una forma que me marcó.


Mientras la mayoría de los adolescentes pensaban en qué ponerse para su próximo evento o qué querían hacer después de clase…


Yo pensaba en las salas de parto.

En los bebés que nacen.

En lo que se debe sentir al ser parte de ese momento.


Siempre lo sentí como algo que me trascendía.


El momento que lo cambió todo

Cuando tenía 14 años, mi madre me dio una oportunidad que la mayoría de la gente probablemente dudaría en aceptar.


Me invitó a estar presente cuando dio a luz a mi hermana menor.


Y no lo pensé dos veces.


Estaba emocionada.

Quería verlo.

Quería entenderlo.

Quería ser parte de ello.


Ese parto fue inducido, asistido por una partera.


Y fue… impactante.


Vi a mi madre dar a luz.

Vi su fortaleza.

Vi cómo funcionaba su cuerpo.


Y cuando nació mi hermana, incluso pude cortar el cordón umbilical.


Ese momento se me quedó grabado.


No solo por la emoción que me produjo.


Sino porque me pareció lo correcto.


Lo que vi ese día

Lo que más me impactó no fue solo el parto en sí.


Fue la experiencia.

Me sentí apoyada.


Inclusiva.

Con los pies en la tierra.


Mi madre formó parte del proceso.


No solo le decían qué hacer.


Y eso influyó en mi percepción del parto.


No como algo aterrador.

No como algo fuera de control.


Sino como algo poderoso.

Algo que merecía apoyo.

Algo que merecía cuidado.


Pensaba convertirme en ginecólogo obstetra.

Durante mucho tiempo, pensé que la única manera de estar involucrada en el parto era ser médica.

Así que me dije a mí misma que sería ginecóloga obstetra.


Ese era el plan.


Pero con el tiempo, me di cuenta de algo.


Lo que me atrajo del parto no fue solo el aspecto clínico.


Fue la gente.


Las emociones.

El apoyo.

La conexión.


No solo quería traer bebés al mundo.

Quería estar ahí para las familias.


Encontrando mi camino como doula

Fue entonces cuando descubrí mi camino para convertirme en doula.


Y todo empezó a tener sentido.


Porque las doulas hacemos algo que a menudo falta en los partos.


Nos quedamos.

Apoyamos.

Explicamos.

Creamos un espacio seguro.


Ayudamos a las familias a comprender lo que está sucediendo.

Les brindamos apoyo en momentos que pueden resultar abrumadores.

Les recordamos que su voz importa.


Doula El Parto
Lo que he aprendido desde entonces

Mientras continuaba con este trabajo, una cosa me sorprendió enormemente.


La cantidad de personas que afrontan el parto sin la información ni el apoyo que merecen.


Incluso familias que ya han dado a luz.

Incluso familias que creían estar preparadas.


Todavía quedan muchas preguntas.


Muchos momentos en los que la gente se siente insegura. Hay muchas ocasiones en las que alguien simplemente necesita otra voz en la habitación que diga:

“Puedes hacer preguntas.”
“Puedes tomarte tu tiempo.”
“Tienes derecho a comprender lo que está sucediendo.”


Por qué este trabajo de doula el parto es importante para mí

Este trabajo es muy personal para mí.


Sobre todo cuando se trata de apoyar a las familias negras y latinas.


Porque la realidad es que no todas reciben el mismo trato en la atención de la salud materna.


No todas se sienten escuchadas.

No todas se sienten seguras.

No todas se sienten apoyadas.


Y eso importa.


Toda familia merece sentirse:

Informada.

Respetada.

Apoyada.

Y segura de su voz.


El nacimiento no es solo un evento médico.

Es una experiencia que cambia la vida.


Y cómo te tratan durante ese tiempo te marcará para siempre.


El tipo de apoyo en el que creo

Como doula, mi papel no es tomar el control.


No es hablar por ti.


Es estar a tu lado.


Para ayudarte a comprender tus opciones.

Para apoyar tus decisiones.

Para ayudarte a sentirte más preparada y menos sola.


Ya sea que el parto se desarrolle de la siguiente manera:

Un parto natural.

Con epidural.

Con inducción.

Una cesárea programada o de urgencia.


Mereces apoyo en todo momento.


Círculo completo

Cuando recuerdo aquella yo de 14 años…

de pie en esa habitación, viendo a mi madre dar a luz…


No sabía exactamente qué camino tomaría.


Pero sí sabía cómo me hacía sentir.


Y ahora, trabajando en esto, apoyando a familias en sus propias experiencias el parto…


Siento que todo ha vuelto a su origen.


No tienes que hacerlo solo
Si te estás preparando para el parto, es normal tener preguntas.

Es normal sentirte insegura.

Es normal querer apoyo.


En Haven Place Doulas, acompañamos a familias de Boston y Massachusetts durante el embarazo, el parto y el posparto con una atención compasiva y centrada en la educación.


Mereces estar informada.

Mereces sentirte apoyada.

Mereces sentir que tienes un equipo a tu lado.


Y cuando estés lista, aquí estaremos. 💜



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